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domingo, 17 de abril de 2011

General George S. Pattton.



George Smith Patton, Jr. (California, Estados Unidos, 11 de noviembre de 1885 – Heidelberg, Alemania, 21 de diciembre de 1945), general del Ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En su carrera, que duró 36 años, fue de los primeros en abogar por los carros blindados, comandando importantes unidades de ellos en el norte de África, en la invasión de Sicilia y en el escenario de operaciones europeas. Fue uno de los generales más temidos por los alemanes en la segunda guerra mundial.


Pese a que muchos han visto a Patton como a un guerrero puro y feroz, lo que le ganó el sobrenombre de general "Sangre y Agallas", la historia nos ha dejado la imagen de un brillante pero solitario líder militar salpicado por insubordinaciones, transgresiones y periodos de cierta inestabilidad emocional.


Inicios de su carrera militar:

Durante la campaña en la frontera de México de 1916, mientras estaba al servicio del 13° Regimiento de caballería en Texas, acompañó al entonces general de brigada John J. Pershing como ayudante durante la expedición punitiva en territorio mexicano en persecución de Pancho Villa. Durante este servicio, Patton, acompañado de diez soldados del 6° Regimiento de infantería, acabó con la vida del general Julio Cárdenas, comandante de la guardia personal de Villa. El éxito de Patton le brindó cierta notoriedad en los Estados Unidos.


Primera Guerra Mundial:

Al entrar los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, el general Pershing ascendió a Patton a capitán. Estando en Francia, Patton solicitó que se le diera el mando de una unidad de combate, y Pershing le asignó el mando de una unidad del recién creado Tank Corps estadounidense. Estuvo presente en la batalla de Cambrai, la primera batalla en la que los tanques fueron usados como una fuerza significativa. Por sus éxitos (y por la organización de una escuela de entrenamiento para tanques estadounidenses en Langres, Francia), Patton fue ascendido dos veces hasta el rango de teniente coronel, y se le puso al mando del Tank Corps, que era parte de la "Fuerza Expedicionaria Estadounidense". Tomó parte en la ofensiva de St. Mihiel en septiembre de 1918 y resultó herido por fuego de ametralladora mientras ayudaba a un tanque que estaba atascado en el barro.


Por sus servicios en las operaciones de Meuse-Argonne, Patton recibió el Corazón Púrpura, la Cruz por Servicio Distinguido, y fue ascendido a coronel. Mientras Patton se recuperaba de sus heridas, finalizaron las hostilidades.


El período entre guerras:

Mientras estaba de servicio en Washington, D.C. en 1919, Patton conoció y trabó gran amistad con Dwight D. Eisenhower, que desempeñaría un papel enorme en la futura carrera militar de Patton. A principios de los años 20, Patton solicitó al Congreso fondos apropiados para una fuerza blindada, pero no tuvo éxito. Patton escribió también artículos profesionales sobre tanques y tácticas con vehículos blindados, sugiriendo nuevos métodos para usar estas armas. También continuó trabajando en la mejora de los carros de combate, con innovaciones en la comunicación por radio y en sus carrocerías.


Pese a todo, y por el poco dinero invertido en innovaciones en tiempos de paz, Patton finalmente volvió al cuerpo de caballería (todavía una fuerza montada a caballo) para avanzar en su carrera.

En julio de 1932, Patton sirvió bajo las órdenes del general Douglas MacArthur, como mayor, para dispersar a los veteranos que protestaban en Washington DC, conocidos como el "Bonus Army".


Patton sirvió en Hawaii antes de volver a Washington para pedir una vez más al Congreso fondos para unidades blindadas. A finales de los años 30, se le asignó el mando de Fort Myer, en Virginia. Poco después de los ataques de la blitzkrieg alemana en Europa, Patton pudo convencer finalmente al Congreso de la necesidad de divisiones blindadas. Tras su aprobación, Patton fue ascendido a general de brigada y puesto al mando de la brigada blindada. Esta brigada creció hasta convertirse en la II División blindada, y Patton fue ascendido a general de división.


Segunda Guerra Mundial:

Durante los preparativos del ejército estadounidense previos a su entrada en la Segunda Guerra Mundial, Patton estableció el Centro de Entrenamiento en Desierto Indio, California. También comandó uno de los dos ejércitos de entrenamiento en las maniobras de Louisiana de 1941. Fort Benning, en Georgia, es famoso por la presencia del general Patton.


Campaña del Norte de África

En 1942, el mayor general Patton mandó el I Cuerpo Blindado del ejército estadounidense, que atracó en la costa de Marruecos durante la Operación Torch. Patton y su equipo llegaron a Marruecos a bordo del crucero pesado USS Augusta (CA-31), que fue atacado por el barco francés Jean Bart a su entrada al puerto de Casablanca.

Tras la derrota del ejército estadounidense a manos del Afrika Korps alemán en la batalla del paso de Kasserine en 1943, Patton fue ascendido a teniente general y puesto al mando del II Cuerpo del Ejército estadounidense. Pese a ser duro en los entrenamientos, era considerado generalmente como un hombre justo y muy querido entre sus tropas.


La disciplina dio sus frutos cuando, en marzo, la contraofensiva empujaba a los alemanes hacia el este mientras el VIII Ejército británico, comandado por Bernard Montgomery, los empujaba hacia el oeste desde Egipto, expulsando con éxito a los alemanes del norte de África. Patton nunca congenió con Montgomery, a quien consideraba pusilánime ("pretende adaptar la realidad a sus planes, cuando lo que hay que hacer es adaptar los planes a la realidad"), y se estableció entre ellos una dura rivalidad por la fama y la conquista en los escenarios europeos.


La campaña italiana

Como resultado de sus éxitos en el norte de África, a Patton le fue dado el mando del VII Ejército estadounidense que estaba preparándose para la invasión de Sicilia en 1943. Su labor era la de liberar la parte occidental de la isla mientras el VIII Ejército británico del general Montgomery debía liberar la oriental.

Decidido a impedir que su rival Montgomery se llevara la gloria, Patton avanzó rápidamente sobre el oeste siciliano, liberando Palermo para posteriormente tomar el este hasta Messina, siempre por delante de Montgomery.

Los enardecidos discursos de Patton fueron sus principales enemigos propios por la relevancia y consecuencias que generaban en el escenario bélico.


Estos discursos dieron lugar a una gran controversia cuando se afirmó que uno de ellos inspiró la masacre de Biscari, en la que tropas estadounidenses asesinaron a sesenta y seis prisioneros de guerra. La carrera militar de Patton estuvo a punto de acabar en agosto de 1943 si no hubiese sido por la intervención del general Bradley, amigo de Patton, y su influencia en el también amigo suyo, Eisenhower. Patton además abofeteó a unos soldados que padecían de fatiga de combate y cuando los actos de Patton se hicieron públicos, muchas voces pidieron su dimisión o expulsión del ejército.


Patton fue relevado del mando del VII Ejército justo antes de sus operaciones en Italia.

Sin embargo, pese a que Patton fue relevado temporalmente de su cargo, su prolongada estancia en Sicilia fue interpretada por los alemanes como un indicativo de una inmediata invasión del sur de Francia, y posteriormente, su estancia en El Cairo fue interpretada como la señal de una futura invasión a través de los Balcanes. El temor al general Patton ayudó a mantener ocupadas a muchas tropas alemanas, y sería un factor muy importante en los siguientes meses, gracias a que fue usado como señuelo por los Aliados.


Normandía

En el período que desembocó en el desembarco de Normandía, Patton dio numerosos discursos como comandante del ficticio primer grupo militar estadounidense (FUSAG), que supuestamente pretendía invadir Francia a través de Calais. Esto formaba parte de una sofisticada campaña aliada de engaño militar, la Operación Fortitude: el FUSAG tan sólo disponía de barracones vacíos y carros de combate y cañones hinchables para engañar a los aviones de observación de la Luftwaffe y algunos locutores que emitían falsas comunicaciones de radio para que las captase el enemigo.

Un mes después de la invasión de Normandía, Patton fue puesto al mando del III Ejército Estadounidense, situado al oeste de las fuerzas aliadas de tierra.


Guió a su ejército durante la Operación Cobra y se desplazó al sur y al este, ayudando a atrapar a cientos de miles de soldados alemanes en la bolsa de Chambois, cerca de Falaise. Patton usó tácticas propias de la Blitzkrieg contra los mismos alemanes, cubriendo 900 km en sólo dos semanas. Las fuerzas de Patton liberaron gran parte del sur de Francia y envolvieron París mientras el general francés Philippe Leclerc de Hauteclocque (Leclerc), contra el criterio de Patton y Eisenhower, ayudaba a los insurgentes que luchaban en el interior de la ciudad, hasta finalmente liberarla.


Lorena

Sin embargo, la ofensiva de Patton se detuvo bruscamente el 31 de agosto de 1944, cuando sus tropas se quedaron sin combustible a las afueras de Metz (según el propio Patton fue una conspiración para favorecer a Montgomery). El tiempo necesario para conseguir el combustible fue suficiente para que los alemanes se hicieran fuertes en la fortaleza de Metz. Durante los meses de octubre y noviembre, el III Ejército estaba prácticamente en un punto muerto frente a los alemanes, infligiéndose mutuamente numerosas bajas. Pese a todo, el 23 de noviembre Metz se rindió a los estadounidenses, la primera vez que una ciudad se rendía desde la Guerra Franco-Prusiana.


Ofensiva de las Ardenas:

A finales de 1944, el ejército alemán inició una ofensiva desesperada a través de Bélgica, Luxemburgo y el noreste de Francia. La ofensiva de las Ardenas fue la última gran ofensiva del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. El 16 de diciembre de 1944, la Wehrmacht lanzó a 29 divisiones (en total unos 250.000 hombres) hacia un punto débil en las líneas aliadas y se dirigió de forma masiva hacia el río Mosa durante uno de los peores inviernos en Europa en muchos años.


Sin consultar antes con Eisenhower y el Alto Mando Aliado, Patton dirigió repentinamente al III Ejército hacia el norte (un considerable éxito táctico y logístico), desocupando el frente para aliviar a la rodeada y sitiada 101ª División Aerotransportada, atrapada en Bastogne. Para muchos historiadores esta fue la más brillante maniobra de Patton en la guerra, al vencer las dificultades logísticas que supone girar el eje de avance de varios Cuerpos de ejército enteros. Cabe nombrar la condecoración que fue impuesta al Coronel James O'Neill, reverendo de la unidad, por parte de Patton, del cual recibió el encargo de escribir una oración en la que pedía a Dios al menos 24 horas de condiciones atmosféricas propicias para el desarrollo de las operaciones aéreas de apoyo.


Para febrero, las tropas alemanas estaban nuevamente en retirada y Patton se desplazó hasta la cuenca del Sarre en Alemania. Patton planeaba tomar Praga, pero el mando aliado decidió detener el avance estadounidense. Sin embargo, sus tropas liberaron Pilsen (6 de mayo de 1945) y la mayor parte del oeste de Bohemia, en la que fue una de las últimas acciones bélicas de Patton.


Durante una de las celebraciones a raíz de la victoria con oficialidad rusa, Patton hizo un encendido discurso de velado carácter anticomunista, lo que tuvo como consecuencia, si no directamente, el comienzo de la guerra fría con los rusos, sus aliados en la II Guerra Mundial. Discretamente Patton fue relevado del escenario político.


Tras la rendición alemana

Tras la victoria en Europa, Patton se sintió decepcionado ante la negativa del ejército de darle otro mando de combate en el Pacífico. Descontento con su papel como gobernador militar de Baviera y deprimido por su convicción de que nunca volvería a participar en una guerra, el comportamiento de Patton se volvió cada vez más errático.


Carlo D'Este, en Patton: Un Genio para la Guerra, afirma que “parece prácticamente inevitable… que Patton experimentara algún tipo de daño cerebral tras tantas heridas en la cabeza” por una vida llena de accidentes relacionados con caballos o vehículos, especialmente uno sufrido jugando al polo en 1936.


Sea cual fuera la causa, Patton volvió a encontrarse con problemas frente a sus superiores y a la población estadounidense cuando, hablando a un grupo de reporteros, comparó a los nazis con los perdedores de las elecciones estadounidenses. Patton fue relevado pronto del mando del III Ejército y transferido al XV Ejército, una unidad de oficina que preparaba una historia de la guerra.


Triste y planteándose abandonar el ejército, el general Patton asumió el XV Ejército en octubre de 1945. Pero el 9 de diciembre de 1945 sufrió gravísimas lesiones en un accidente de coche. Falleció el 21 de diciembre de 1945, siendo enterrado con honores en el cementerio de guerra estadounidense de Hamm, en Luxemburgo. Patton fue sin duda uno de los grandes genios militares de los EE.UU, así como uno de los más controvertidos por sus palabras. Muchos de sus dichos, sobre todo en contra del comunismo, condicionaron acciones y respuestas indeseadas de parte de la Unión Soviética.


Personalidad:

Patton fue un militar considerado genio en tácticas y al que más temieron los nazis; no obstante su fuerte personalidad unida a desatinados comentarios lo hicieron perder su meta de ser considerado como el militar más logrado de los Estados Unidos.


Patton se hizo asimismo de una personalidad endurecida en el rigor castrense, la cual era carismática, arriesgada, voluntariosa y valiente; su mayor enemigo fue su volatilidad y falta de tacto en las relaciones interpersonales.

Patton desde pequeño sufrió por su dislexia que lo derivó a optar por la aptitudes físicas en vez de las académicas, cultivó la construcción de una imagen ideal del soldado americano, alimentaba además el ego propio buscando permanentemente el reconocimiento personal, desarrollando competitividad y la superación personal, llegó a ser quinto en la Olimpiada de Estocolmo de 1912 en pentathlon y además fue muy buen tirador de pistola y sobresalió en natación.

Patton, igual que muchos otros miembros de su familia, a menudo afirmaba haber tenido visiones vívidas de sus ancestros. Creía firmemente en la reencarnación, y muchas pruebas anecdóticas indican que creía ser la reencarnación del general cartaginés Aníbal, de un legionario romano, de un comandante de campo de Napoleón y otras figuras militares históricas; esto era común en las figuras militares predominantes.



Durante la guerra Patton trataba de infundir en sus soldados el respeto de su figura por el temor y buscaba le idolatraran de forma permanente. Odiaba al soldado cobarde y se mostraba muy complaciente con aquellos que se destacaban en acción.



Patton además odiaba las bromas y carecía del sentido del humor que destacaba a Eisenhower, por lo que cuando se arriesgaba a decir algo en tono jocoso o irónico, el efecto que conseguía era de antipatía.

Patton exhibió en ciertas ocasiones rasgos racistas al desestimar la capacidad de combate de los soldados afroamericanos que tuvo bajo su mando; aunque estos demostraron en varias ocasiones su valer en combate.

Mientras visitaba hospitales en Italia y alababa a los soldados heridos, abofeteó y humilló verbalmente a los soldados Paul G. Bennet y Charles H. Kuhl, convencido de que estaban exhibiendo un comportamiento cobarde. Los soldados padecían diferentes formas de fatiga de combate, y no tenían heridas visibles (aunque posteriormente se descubrió que uno de ellos sufría de disentería). A causa de esta acción, Patton fue alejado de la opinión pública durante algún tiempo y se le ordenó secretamente que se disculpara ante los soldados.



Irónicamente, muchos psiquiatras modernos que han examinado estos incidentes aseguran que el mismo Patton podría haber sufrido de fatiga de combate. No obstante, los soldados a pesar de que lo detestaban por la estricta aplicación de la disciplina en la pulcritud personal, preferían estar bajo su mando que bajo otro, pues lo consideraban su mejor opción de salir vivos del escenario bélico.



Frases célebres

"El valor es aguantar el miedo un minuto más."

"El objetivo de la guerra no es morir por tu país, sino hacer que otro bastardo muera por el suyo."

"Es una tontería y un error llorar a los hombres que han muerto. En su lugar, deberíamos agradecer a Dios que ellos hayan vivido."

"Que Dios se apiade de mis enemigos porque yo no lo haré."

"El miedo mata a más personas que las guerras."

"Si un hombre hace todo lo que puede, ¿qué más se le puede pedir?"

"No mido el éxito de un hombre por lo alto que llega, sino por lo alto que rebota cuando toca fondo."

"El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que algún desgraciado muera por su país antes de que él consiga que tú mueras por el tuyo."

"Denme 100.000 soldados y me paseo por Europa."

"No quiero oír ningún mensaje diciendo “estoy manteniendo mi posición”. No estamos manteniendo nada. Que lo mantengan los alemanes."

"Los aliados lucharon contra el enemigo equivocado

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