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martes, 7 de abril de 2009

Malvinas La hermandad del honor.

La espectacular aventura de Guillermo Dellepiane, un piloto que atacó el
campamento inglés en Malvinas, tiró bombas sobre Jeremy Moore y al escapar
vivió una odisea de película. Un hombre al que los británicos reconocen y
los argentinos ignoran
Jorge Fernández Díaz
LA NACION



Domingo 5 de abril de 2009 | Publicado en edición impresa


Tenía veinticuatro años, volaba a ras del mar y estaba a punto de
bombardear un destructor y una fragata misilística.


Le decían Piano porque se llamaba Guillermo Dellepiane, y era alférez en
una fuerza que no tenía héroes ni próceres porque jamás había entrado en
combate. Se trataba de la primera misión de su vida y acababa de despegar
de Río Gallegos. Su padre se había muerto sin poder cumplir el sueño de
realizar en el terreno de la realidad lo que a lo largo de toda su carrera
había simulado hacer: la guerra del aire.


Tan inquietante como entrar en batalla debe de resultar el hecho de
consagrar una vida a un acontecimiento que no ocurrirá. Guerreros de la
teoría y el entrenamiento, muchos cazadores se reciben, se desarrollan y se
retiran sin haber cazado jamás una presa verdadera. El padre de Piano ,
cerca de la jubilación, había muerto hacía dos años en un accidente
absurdo, cuando se derrumbó un ala del edificio Cóndor. Volando hacia el
blanco en un A-4B Skyhawk, el hijo venía a cumplir ahora la escena deseada
y urdida por el fantasma de su padre.


Era el 12 de mayo de 1982 y una escuadrilla de ocho aviones argentinos
avanzaba en silencio de radio hacia dos barcos británicos. Los cuatro
primeros iban adelante y dispararían primero. Los cuatro halcones de atrás,
a una distancia prudencial, tendrían una segunda oportunidad o entrarían a
rematarlos.


Para Piano , era una misión iniciática, la última lección de un profesional
de la guerra: la guerra misma. Hasta entonces todo habían sido aprendizajes
y pruebas. Alférez es el primer escalafón de los oficiales, y Dellepiane ni
siquiera había experimentado el reabastecimiento en vuelo, una compleja
operación que en este caso consistía en acercarse volando a un Hércules,
encajar la lanza de la trompa del A-4B en la canasta de combustible y
cargar tanques para seguir viaje. Muchos fallaban en ese intento: se ponían
nerviosos y no podían meter la lanza. "Mirá si yo no puedo, es una
vergüenza", se decía. Estaba más preocupado por ese bochorno que por la
muerte. Pero cuando tuvo al Hércules frente a frente no falló, y
rápidamente se unió a su jefe, un primer teniente, que ordenó bajar a menos
de quince metros de las olas y avanzar a toda máquina. Volaban tan bajo que
dejaban estelas en el mar. Evadiendo misiles


Con el alma en vilo escucharon que, cinco minutos antes de llegar al
blanco, los primeros cuatro aviones atacaban. En el horizonte no se veía
nada pero Piano se dio cuenta en seguida de que a sus compañeros no les
había ido muy bien. En dos minutos supieron que tres aviones habían sido
alcanzados por la artillería antiaérea y que habían sido derribados en
medio de hongos de fuego y estampidos de agua. El cuarto avión regresaba
por las suyas. El sol volvía espléndido un día negro. Negrísimo. Piano vio
de repente los buques enemigos. Eran efectivamente dos y les estaban
disparando. En ese momento no pensaba en la patria ni en Dios, sólo veía
con una cierta incredulidad esa película fantástica y en technicolor. La
veía como si él no fuera parte de ella. Era un espectáculo corto y
alucinante pero sin ruidos, porque en la cabina no se oía nada. Fueron
fracciones de segundos: Piano contuvo el aliento verificando la velocidad y
la altura, y en el momento exacto en el que pasaba por encima de uno de los
dos barcos, mientras recibía y eludía disparos de todo tipo, apretó el
botón y soltó una bomba de mil libras.


Las bombas impactaron en el destructor y le abrieron agujeros horribles y
definitivos. Quedó fuera de servicio, pero eso Piano lo supo mucho después
porque en ese instante lo único que pudo hacer fue salir rápido de la
ratonera evadiendo misiles y huyendo a toda velocidad. Cuando una
escuadrilla dispara, los aviones se dispersan y cada uno regresa como
puede. El joven alférez se sintió solo unos minutos pero de pronto divisó
la nave de su jefe y la alcanzó. No podían hablarse, porque las
navegaciones aéreas eran en silencio, pero volaban juntos, como hermanos, a
una distancia de doscientos metros uno del otro, con el infierno atrás y el
continente adelante. Habían cumplido y volvían con la gloria; era una
extraña y grata sensación.


Hasta que de repente un proyectil rasante surgido de la niebla pegó en un
alerón del avión del primer teniente. Fue un golpe mortal a velocidad
infinita que le hizo dar una vuelta de campana, pegarse contra la
superficie del océano y explotar en mil pedazos. Todo en un pestañeo de
ojos. Piano lo vio sin poder creerlo pero sin dejar de apretar el
acelerador. Descendió todavía más y prácticamente aró el mar con un gusto
metálico en la boca. Dependía emocionalmente de su jefe. Había bajado por
un momento la guardia, pensando "me va a llevar a casa", pero ahora estaba
solo y desesperado. Ahora dependía únicamente de su propia pericia, o de su
suerte.


Voló un rato de esa manera, huyendo del diablo, y luego, cuando estuvo
seguro de que no lo seguían, avisó al Hércules C-130, que los cazadores le
llaman "La Chancha", e inició el ascenso. "La Chancha" puso la canasta y
sin perder el pulso el joven alférez empujó la lanza y recargó combustible.
Después voló el último tramo casi a ciegas: el mar había formado una gruesa
capa de salitre en el parabrisas del avión.


El salitre de la desolación le nublaba a Piano los ojos. Lo más duro era
entrar en la habitación de un compañero muerto, juntar su ropa, hacer su
valija y dejarla en el vestíbulo del hotel donde pernoctaba su escuadrón.
Ese ritual lo esperaba en Río Gallegos al final de aquel día en el que
finalmente había tenido su bautismo de fuego en el Atlántico Sur. Los
dioses, como decía la vieja sentencia griega, castigan a los hombres
cumpliéndoles los sueños.


En los años sucesivos sólo recordaría esa primera misión. Y la última. En
el medio únicamente quedaban vuelos de reconocimiento, incursiones en la
zona del Fitz Roy, nervios terribles y más caídos y duelos. También el
ánimo de los mecánicos, que siempre despedían a los pilotos de combate con
banderas y aclamaciones, y el regreso de la base al hotel que, con éxito o
sin éxito, con muertos o sin ellos, hacían en un jeep o en una camioneta
Ford F100 cantando canciones contra los ingleses.


No tenían, por supuesto, la menor idea de cómo iba la guerra. Y cuando los
trasladaron a San Julián sufrieron cierta tristeza: ocuparon una hostería y
anduvieron por esa pequeña ciudad en estado de alerta total.


No eran muy supersticiosos, pero tenían cábalas y de hecho no se sacaban
fotos entre ellos porque creían instintivamente que eternizarse en esas
imágenes significaba un pasaje directo hacia la desgracia.


Nada pensaron, sin embargo, de aquella misión en día 13: estaba nublado y
frío, y a Piano y a sus compañeros les ordenaron partir hacia las islas.
Decían que los ingleses habían desembarcado y que se luchaba cuerpo a
cuerpo en tierra. Los A-4B llevaban bombas, cohetes y cañones. Piano
estaba, como siempre, ansioso. Aunque esa ansiedad solía terminarse cuando
lo ataban en la cabina y había que salir al ruedo. Los nervios entonces
desaparecían, como el torero que siente un nudo en el estómago hasta que
baja a la arena y enfrenta con su capote al toro.


Pero el despegue no fue tan fácil. Se rompieron unos caños de líquido
hidráulico y hubo que buscar a mil quinientos metros un avión gemelo. Al
alférez lo desesperaba que su escuadrilla partiera sin él, de manera que se
subió al otro A-4B y empezó el rodaje sin cargar el sistema Omega, que
permitía coordinar y volar con precisión. Piano no quería quedarse en San
Julián, y como los suyos ya se habían marchado llamó al jefe de la segunda
escuadrilla y le pidió permiso para plegarse a su grupo. Le dieron el visto
bueno y despegó sin tener bien configurado el avión. Ascendió y buscó entre
las nubes el rumbo, y encontró en un momento al Hércules, que llevaba doce
hombres y tenía la orden de no entrar en la zona de la batalla ni quedar al
alcance de los misiles enemigos por ningún motivo.


Cargó combustible y siguió a su guía por el norte de las islas Malvinas,
luego tomó dirección Este a vuelo rasante y hacia el Sur bajo chaparrones.
Y se sorprendió al escuchar que el operador de radar de las islas preguntó
si había aviones en vuelo. El jefe de la formación le respondió con un
pedido, que les proporcionaran las posiciones de las patrullas de Sea
Harriers.


Cuando llegó el informe verbal los pilotos argentinos sintieron un
escalofrío. Había cuatro patrullas en el aire y una quinta al norte del
estrecho de San Carlos. El cielo estaba infestado de aviones ingleses. Era
una trampa mortal, y la lógica indicaba regresar de inmediato al
continente.


Pero ya estaban a cinco minutos del objetivo y el día se había despejado, y
entonces el guía tomó la resolución de seguir. Después descubrirían que
estaban atacando un enorme vivac armado por los ingleses en Monte Dos
Hermanas. Más de dos manzanas con carpas, containers y helicópteros, un
campamento desde donde dirigía la guerra el general Jeremy Moore.


Todo ocurría en el término de minutos. Los A-4B iban a ochocientos
kilómetros por hora y a veinte metros de distancia entre unos y otros. Los
pilotos temían que una fragata misilística les cortara el paso antes de
llegar al blanco. No llevaban armamento para atacar un buque; las bombas
tenían espoletas para objetivos terrestres. Por la gran movilización de
helicópteros de esa zona los generales de Puerto Argentino habían
conjeturado que allí podía estar el mismísimo centro de operaciones de los
británicos. Y no se equivocaban.


Las cartas de vuelo decían que el ataque debía hacerse a las 12.15. Y
faltaban dos minutos. Los cazadores pasaron por encima de la bahía San Luis
y el operador del radar de Malvinas les advirtió que los Harriers los
habían detectado y que ya convergían sobre ellos. Cuando faltaban un minuto
y veinte segundos la escuadrilla casi despeinó a un soldado inglés que
subía una loma. Ahora los aviones, en la corrida final, volaban pegados al
suelo. Más allá de la elevación apareció el campamento. Y Jeremy Moore
evacuó su carpa un minuto antes de que le cayeran los obuses.


Dellepiane lanzó sus tres bombas de 250 kilos, provocó destrozos, y
percibió que les tiraban con todo lo que tenían. Desde misiles y artillería
antiaérea hasta con armas de mano. Era un festival de fuegos artificiales.
Y casi todos los pilotos se desprendieron de los tanques de reserva y de
los portamisiles e hicieron una curva para regresar por el Norte, cada uno
librado a su inteligencia.


Piano voló haciendo maniobras de elusión y acrobacias, y sintió impactos en
el fuselaje. Era otra vez un espectáculo increíble y aterrador. A la altura
de Monte Kent se topó con un helicóptero Sea King en pleno vuelo y le
disparó. Salieron dos proyectiles y se le trabó el cañón, pero una bala
pegó en las palas y obligó al piloto inglés a un aterrizaje de emergencia.


Enseguida, por la izquierda, vio que pasaban dos bolas de fuego que iban
directamente hacia el avión de su teniente, así que le gritó por la radio
"Cierre por derecha" y siguió virando hasta ver que los misiles pasaban de
largo y se perdían. Más adelante se topó con otro Sea King y volvió a
intentar dispararle, pero también fue en vano: el cañón no se destrababa.
Así que en el último instante levantó el Skyhawk y pasó a centímetros de
las aspas del helicóptero para evitar que el piloto de casco verde lo
liquidara con su gatillo.


Fue más o menos en ese instante cuando se dio cuenta de que estaba
sucediendo algo inesperado: se estaba quedando sin combustible. Un
proyectil le había perforado el tanque, y tenía sólo 2000 libras. Precisaba
más del doble para alcanzar la posición de "La Chancha". Pero no pensaba en
ese momento crucial en llegar a ningún lado sino en escapar del acoso de
los Harriers. Se desprendió entonces de los portamisiles y siguió volando
un trecho pidiéndole al radar de Malvinas que le dijera, sin tecnicismos y
con precisión, dónde estaban sus verdugos. Los Harriers volaban a una
distancia considerable, así que ya sobre el norte del estrecho San Carlos
dudó sobre si debía eyectarse en la isla o tratar de llegar al Hércules.
Sus maestros, en las lecciones teóricas, le habían recomendado siempre que
en una situación semejante intentara regresar. Eyectarse significaba perder
el avión y caer prisionero. Cruzar significaba enfrentar el riesgo de no
lograrlo y terminar en el mar. Si caía no podría sobrevivir más de quince
minutos en las aguas heladas, y no había posibilidades operativas de que
ninguna nave pudiera rescatarlo a tiempo.


Sus compañeros, por radio, trataban de darle consejos y sacarlo del dilema.
Pero su jefe tronó: "Déjenlo aPiano que decida". Y entonces Piano decidió.
Salió a alta mar, se puso en la frecuencia del Hércules y comenzó a
conversar con el piloto que lo comandaba. Dos hombres hicieron ese día caso
omiso a las órdenes de los altos mandos: el piloto de "La Chancha" salió de
su posición de protección, entró en la zona de peligro y avanzó a toda
máquina al encuentro del A-4B de Piano , y un oficial de San Julián tuvo un
arrebato, se subió a un helicóptero y se metió doscientas millas en el mar
a buscarlo, un vuelo completamente irregular y arriesgado que no ayudaba
pero que mostró el coraje suicida del piloto y la desesperación con que se
seguía en tierra la suerte de aquel cazador herido de combustible que
intentaba volver a casa.


El alférez escuchó "Vamos a buscarte" y trató de mantener el optimismo,
pero el liquidómetro le indicaba a cada rato que no conseguiría salir vivo
de aquel último viaje. "¿A qué distancia están?" -preguntaba cada tres
minutos-. "¿A qué distancia están?" La radio se llenaba de voces: "Dale,
pendejo, con fe, con fe que llegás". El alférez sacaba cuentas sobre la
cantidad de combustible, que se extinguía dramáticamente, y pronosticaba
que se vendría abajo. Y sus oyentes redoblaban los gritos de aliento:
"¡Tranquilo, pibe, con eso te alcanza y sobra!" Sabía que le estaban
mintiendo. Cuando llegó a 200 libras se dio por perdido. De un momento a
otro el motor se plantaría y se iría directamente al mar. Comida para
peces. Cuando llegó a 150 libras recordó que eso equivalía, más o menos, a
dos minutos de vuelo. "¡No me abandonen!" -los puteó, porque había silencio
en la línea-. De repente el piloto del Hércules C-130 creyó verlo, pero era
un compañero. Piano pasó de la euforia a la depresión en quince segundos.


No rezaba en esas instancias, sólo le venían relámpagos del recuerdo de su
padre. El fantasma estaba dentro de aquella cabina, metido en sus
auriculares. "Dame una mano, viejo", le pedía guturalmente, con las cuerdas
vocales y con los ventrículos del corazón.


El liquidómetro marcó entonces cero, y de pronto Piano escuchó que lo
habían divisado y vio por fin a "La Chancha". La vio cruzando el cielo,
hacia la derecha y bien abajo. Le pidió al piloto que se pusiera en
posición y se largó en picada sin forzar los motores, planeando hacia la
canasta salvadora. Cuando la tuvo enfrente le dio máxima potencia con una
lágrima de combustible en el tanque y al ponerse a tiro pulsó el freno de
vuelo y metió la lanza. Todos atronaban de alegría en la radio y se
abrazaban en tierra. Pianotambién gritaba, pero quería abastecerse rápido,
retomar el control y regresar a San Julián por su propia cuenta. Pronto
descubrieron que eso no era posible. Todo el combustible que entraba,
pasaba al tanque y caía por el orificio. "Quedate enganchado", le dijo el
piloto del Hércules. No tenían alternativa. Volaron así acoplados el resto
del camino, perdiendo combustible y con el riesgo de una explosión o de no
llegar a tiempo.


Fue otra carrera dramática hasta que vieron el golfo y luego la base.
Entonces el A-4B se desprendió y chorreando líquido letal buscó la pista.
Piano intentó bajar el tren de aterrizaje pero la rueda de nariz se
resistía. Estaba todo el personal de la base de San Julián esperando, y él
dando vueltas, dejando estelas de combustible de avión y tratando de lograr
que esa maldita rueda bajara. Finalmente bajó, y el alférez aterrizó, se
desató rápido, se quitó el casco, saltó al asfalto y se alejó corriendo del
enorme lago de combustible que se formaba a los pies del A-4B. Medalla al
valor


Hubo fiesta hasta tarde y felicidad desenfrenada en San Julián. Como Piano
se consideraba vivo de milagro se tomó muchas copas y tuvieron que
acompañarlo hasta su habitación: se durmió con una sonrisa y se despertó
muy tarde. Era el 14 de junio de 1982 y sus compañeros le informaron que la
Argentina se había rendido.


Gracias a una licencia providencial, dos días después ya estaba en Buenos
Aires. La ciudad permanecía hundida en la ira y en la depresión. Y también
en la indiferencia. Cualquiera que se cruzaba con Piano se le acercaba con
precaución y al rato le pedía que contara todo lo que había vivido. Pero
Piano no tenía ganas de contar nada. Durante años soñó con aquellas
piruetas mortales, aquellos vuelos rasantes, aquellas muertes: insomnio
pertinaz y espectros atemorizantes que lo perseguían como Sea Harriers
impiadosos.


Le dieron la Medalla al Valor en Combate, y se mantuvo dentro de la Fuerza
Aérea haciendo una callada carrera con foja intachable y mucha capacitación
profesional. Hace dos años fue enviado como agregado aeronáutico a Londres.
Los ingleses lo recibieron como un gran guerrero. En la misma tradición de
Wellington y de Napoleón, los ejércitos europeos aún practican el honor
para sus antiguos y respetables enemigos.


Las aspas atravesadas del Sea King que había derribado Piano en Monte Kent
están en el Museo de la Royal Navy, y el helicopterista que conducía aquel
día está vivo pero retirado. Piano consiguió su teléfono y conversó
afectuosamente con él. "Me alegra no haberlo matado", se dijo.


Los veteranos ingleses que lucharon en el Atlántico Sur tienen un enorme
respeto por los aviadores argentinos. Y sienten nostalgias por aquellos
tiempos: "Fue la última guerra convencional -dicen-. Unos frente a los
otros por un territorio concreto. Hoy todo se hace a distancia, metidos en
terrenos sin fronteras definidas y por causas borrosas, con terrorismos
atomizados y combatientes religiosos eternos. Con esos enemigos al final no
podemos juntarnos a tomar una cerveza".


Aquel alférez, convertido en comodoro, fue invitado una tarde a entregar un
premio en la escuela de aviación de la RAF. Por la noche, los pilotos de
guerra recién recibidos y sus señores oficiales cenaban en un salón
majestuoso de mesas larguísimas. Piano ocupó un lugar privilegiado, y el
director de la escuela pidió silencio y habló del piloto argentino. Se
sabía su currículum bélico de memoria y en su discurso mostraba el orgullo
de tener esa noche a un hombre que había luchado de verdad contra ellos.


El jueves pasado Guillermo Dellepiane asumió como director de la Escuela de
Guerra Aérea en Buenos Aires. Ocupa un despacho en el Edificio Cóndor,
donde murió su padre. Piano es ahora un cincuentón bajo y gordito. Se le
cayó el pelo, es sumamente cordial y tiene un pensamiento moderno, y por
supuesto en la calle nadie lo reconoce. Nadie sabe que forma parte de la
hermandad del honor, y que es un héroe imborrable de una guerra maldita. ©
LA NACION

Armado a escala de un Tam del Ejercito Argentino






Maqueta:Ernesto Navarro.
Escala:1:35.
Fuente:Soldado Digital.
via el forista Seep 1944 (Desde la Argentina).

lunes, 6 de abril de 2009

Tucaninos de la F.A.H











Fotos coleccion archivos de la F.A.H via archivos historicos del Museo del Aire de Honduras (FMAH).

sábado, 4 de abril de 2009

Network Centric Warfare.

Network Centric Warfare es considerado como la base del nuevo pensamiento militar para los conflictos interestatales del futuro. Aun en discusion, este mismo ha influenciado la doctrina de muchas Fuerzas Armadas alrededor del mundo, el ejemplo mas claro siendo EEUU. Aca les dejo un extracto de Network Centric Warfare: Background and
Oversight Issues for Congress donde define Network Centric Warfare.

The network centric approach to warfare is the military embodiment of
information age concepts. Studies3 have shown that networking enables forces to
undertake a different range of missions than non-networked forces, by improving both
efficiency and effectiveness of operations. NCW uses computers and communications
to link people through information flows that depend on the interoperability of
systems used by all U.S. armed forces. NCW involves collaboration and sharing of
information to ensure that all appropriate assets can be quickly brought to bear by
commanders during combat operations.4 Procurement policy to support NCW is also
intended to improve economic efficiency by eliminating stove-pipe systems, parochial
interests, redundant and non-interoperable systems, and by optimizing capital planning
investments for present and future information technology systems. Objectives of
NCW include the following:
(1) Self-synchronization, or doing what needs to be done without traditional orders;
(2) Improved understanding of higher command’s intent;
(3) Improved understanding of the operational situation at all levels of command;
and,
(4) Increased ability to tap into the collective knowledge of all U.S. (and coalition)
forces to reduce the “fog and friction” commonly referred to in descriptions of
fighting.5
DOD describes its strategy for implementing NCW in a publication titled,
“Network Centric Warfare: Creating a Decisive Warfighting Advantage,” released in
January 2004 by the Office of Force Transformation. Key elements for
implementation include the following:
(1) Refine the rules and theory of NCW through simulation, testing,
experimentation, and combat experience.
(2) Apply NCW theory enterprise-wide in DOD.
(3) Accelerate networking in the joint force.
(4) Accelerate deployment of network centric concepts and capabilities.
(5) Experiment with network centric concepts to develop new ways to conduct
NCW.
(6) Address challenges of using NCW with coalition forces.
(7) Develop appropriate doctrine and tactics for NCW.
Some argue that, as new concepts and technologies are proven valid over time,
NCW may extend to become a stabilizing deterrence against future conflict. For
example, if adversary targets are neutralized by NCW systems before they can engage
in fighting with U.S. forces, then the battle can be finished before it has really begun.6
Others argue that wealthy countries now have a temporary advantage which may be
reduced as NCW technology becomes less expensive and as technical knowledge
spreads to other nations and terrorist groups.7 Some argue that to maintain its
advantage, the United States must continue to refine the uses of technology to increase
flexibility and adaptability for both joint and coalition NCW operations.



Tomado y recopilado del sitio: fuerzasmilitares.org

CIBERGUERRA .

En el reciente enfrentamiento entre Rusia y Georgia, los ataques a Internet antes de bombardeiosO conflicto entre Georgia y Rusia no sólo sacudió el este de Europa en las últimas semanas, sino que también inauguró un nuevo tipo de conflicto: la guerra en el ciberespacio. Semanas antes de os primeiros tiros serem disparados, um ataque contra a infra-estrutura de internet da Geórgia já estava ocorrendo. Semanas antes de la primera se dispararon tiros, un ataque contra la infraestructura de Internet ya Georgia se produzcan. Especialistas em segurança dos Estados Unidos dizem que, por volta de 20 de julho, houve o bloqueio de milhões de pedidos simultâneos de conexão (DDOS, na sigla em inglês), que sobrecarregaram os servidores do país. Especialistas en seguridad de los Estados Unidos decir que, alrededor de 20 de julio, se produjo el bloqueo de millones de peticiones simultáneas para la conexión (DDoS, su acrónimo inglés), que sobrecarregaram los servidores del país.

Embora o governo da Geórgia tenha culpado a Rússia pelas investidas, a autoria dos ciberataques ainda não está totalmente clara. Aunque el Gobierno de Georgia culpa a Rusia ha invertido por los autores de la cibernética todavía no está del todo claro.

– Os russos poderiam bombardear alvos mais estratégicos e eliminar a estrutura física da internet georgiana. -- Los rusos podrían bombardear objetivos más estratégicos y eliminar la estructura física de Internet georgianos. A natureza do que ocorreu ainda não está definida – pondera Gadi Evron, especialista em segurança de rede que já ajudou a evitar um ataque à infra-estrutura de internet da Estônia. La naturaleza de lo que ocurrió no está claro todavía - teniendo en cuenta Gadi Evron, un experto en seguridad de red que ha ayudado a prevenir un ataque a la infraestructura de Internet Estonia.

Pesquisadores do Shadowserver, um grupo voluntário que monitora atividades maliciosas na rede, informam que o site do presidente da Geórgia, Mikhail Saakashvili, ficou fora do ar durante 24 horas por múltiplos ataques do tipo DDOS em julho. Los investigadores de Shadowserver, un grupo de voluntarios que supervisa la actividad maliciosa en la red, informar que el sitio del Presidente de Georgia, Mikhail Saakashvili, fue fuera del aire durante las 24 horas del tipo de múltiples ataques DDoS en julio. Esse episódio pode ter sido apenas um ensaio para a ciberguerra que coincidiu com o bombardeio russo à Geórgia, duas semanas atrás. Este episodio puede haber sido sólo una prueba para la ciberguerra que coincidió con el bombardeo ruso a Georgia, hace dos semanas.

Conforme especialistas, esta foi a primeira vez, mas provavelmente não será a última, que um ciberataque coincidiu com um conflito armado. Como especialistas, esta fue la primera vez, pero probablemente no el último, que un ciberataque coincidió con un conflicto armado. Bill Woodcock, diretor de pesquisa da Packet Clearing House, um organização sem fins lucrativos que acompanha o tráfego na web, afirma que ataques via internet são tão baratos e deixam tão poucos rastros que certamente farão parte das futuras estratégias de guerra. Bill Woodcock, directora de investigación de Packet Clearing House, una organización sin fines de lucro que supervisa el tráfico web, dice que los ataques a través de Internet es tan barato y dejar tan pocas huellas que sin duda será parte de las estrategias futuras de la guerra.

– Custa cerca de US$ 0,04 por máquina. -- No cuesta alrededor de $ 0,04 por cada máquina. Fazer uma ciberguerra equivale a encher o tanque de gasolina de um carro – compara Woodcock. Realización de una ciberguerra equivalente a llenar el tanque de gasolina de un coche - compara Woodcock.

O ataque contra a Geórgia se espalhou por computadores do governo logo após as tropas russas invadirem a província da Ossétia do Sul, em 8 de agosto. El ataque contra Georgia se ha extendido de las computadoras del gobierno poco después las tropas rusas invaden la provincia de Osetia del Sur el 8 de agosto. Empresas de telecomunicação, transportes e órgãos de imprensa foram afetados, dizem os pesquisadores. Las empresas de telecomunicaciones, el transporte y órganos de prensa se vieron afectados, dicen los investigadores. As investidas foram comandadas de um servidor baseado em uma empresa de telecomunicações em Moscou, na Rússia. Los inversores estaban bajo el control de un servidor basado en una empresa de telecomunicaciones en Moscú, Rusia. No entanto, os ataques ocorridos em julho partiram de um computador instalado nos Estados Unidos, que depois foi desativado. Sin embargo, los atentados se inició en julio desde un ordenador instalado en los Estados Unidos, que entonces estaba apagado.

Conforme a Sophos, um empresa de segurança digital britânica, o site do Banco Nacional da Geórgia foi desfigurado. Según Sophos, un británico empresa de seguridad digital, el sitio del Banco Nacional de Georgia fue desfigurado. Imagens de Adolf Hitler foram colocadas na página juntamente com fotos do presidente Saakashvili. Las imágenes de Adolf Hitler se pusieron en la página junto con fotos del Presidente Saakashvili.

A tática de ataques para tornar um site inacessível começaram em 2001 e foi sendo aprimorada desde então em termos de poder e sofisticação. La táctica de ataques a hacer un sitio inaccesible comenzó en 2001 y se ha mejorado desde entonces en términos de potencia y sofisticación. Normalmente, essas investidas são executadas por centenas ou milhares de computadores pessoais controlados remotamente, tornando quase impossível determinar a autoria da ação. Normalmente, estos inversores son ejecutados por cientos o miles de computadoras personales controlado remotamente, lo que resulta casi imposible determinar la autoría de la acción.

Para se ligar ao resto do mundo via internet, a Geórgia depende de conexões através da Turquia e da Rússia. Para conectar con el resto del mundo a través de Internet, Georgia depende de las conexiones a través de Turquía y Rusia. Na tentativa diminuir essa dependência, com ajuda dos Estados Unidos, o país está construindo uma rede de 1,4 mil quilômetros de fibra óptica sob o Mar Negro, interligando a cidade portuária de Poti a Varna, na Bulgária. En un intento de reducir esta dependencia, con ayuda de los Estados Unidos, el país está construyendo una red de 1,4 mil kilómetros de fibra óptica bajo el mar Negro, que une el puerto de Poti ciudad de Varna, Bulgaria. A previsão é de que a estrutura fique pronta no próximo mês. Las perspectivas es que la estructura estará listo el próximo mes.


saludos
salmon





por el forista Salmon(desde Chile).

viernes, 3 de abril de 2009

Vehiculo M-8 antiaereo del Ejercito Colombiano.















Esta en escala 1/35, armado, pintado y fotos coleccion de Luis Fernando Robledo.
Fotos tomadas y recopiladas del sitio:www.ipmsbogotaar.net