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domingo, 9 de diciembre de 2012

EMPLEO DEL ARMA AÉREA CONTRA EL NARCOTRÁFICO.

 
 
Por el General de Brigada® Walter López Reyes.


En los últimos años, las Fuerzas Armadas de Honduras han venido contribuyendo de manera importante y decisiva a la lucha contra el tráfico ilícito de drogas en nuestro país, por medio de diversas acciones que no solo han llenado un espacio vacío en el combate a este flagelo, sino que presumiblemente han orientado positivamente a las autoridades en cuanto a realizar operaciones conjuntas combinadas. En este sentido, la Fuerza Aérea Hondureña ha jugado un papel preponderante que se puede considerar de mayor importancia, por su versatilidad y flexibilidad, que ha tenido que adaptarse a la orientación propuesta en los lineamientos de una estrategia nacional de lucha contra este crimen. Se trata pues, de una acción concreta que tiene como objetivo básico reducir a la mínima expresión la presencia del narcotráfico en nuestro país.

El narcotráfico y el crimen organizado son percibidos por la comunidad internacional como una seria amenaza a la seguridad de los Estados democráticos. Existen muchas y variadas causas para tal percepción. Algunas de ellas tienen que ver con la salud pública, afecta gravemente la salud de las personas, pero sobre todo a la juventud, que una vez que se convierte en consumidor difícilmente recupera su estado normal; con la seguridad ciudadana incrementa la violencia delincuencial y existe la tendencia de que el crimen común se convierta en aliado del crimen organizado; también, con la generación de una cultura por quebrantar la ley, y el incremento de fenómenos como el comercio y la explotación sexual o trata de personas (especialmente de mujeres y niños). Es decir, esta ilícita actividad genera situaciones de riesgo para la integridad y el bienestar de toda la sociedad en la cual se introduce.

El narcotráfico actúa, igualmente, como una fuerza desestabilizadora, pues atenta contra la soberanía, la democracia y el Estado de derecho en los países donde opera. Los efectos sobre la economía son también negativos, pues genera inestabilidad, limita el crecimiento económico y ahuyenta las inversiones; pero lo más peligroso es que penetra las esferas más delicadas de las estructuras de poder del Estado.

Foto coleccion, propiedad y cortesia de Jose Anibal B.
 
 
Después de finalizada la guerra fría se dio inicio a un nuevo debate en torno a las cuestiones de seguridad y las amenazas no tradicionales, como el terrorismo internacional, el crimen transnacional organizado, el narcotráfico, la proliferación de armas, etc.
 
 Si bien estas amenazas tienen la atención internacional con el fin de presentar alternativas para combatirlas, muchas veces los Estados se ven limitados para llevar a cabo acciones concretas dirigidas a neutralizar los grupos de delincuentes, debido a las restricciones que cada vez más impiden mermar las actividades delincuenciales a las que se enfrentan. Al imponer restricciones para no hacer esto o aquello (como el derribo de aeronaves piratas o narcoavionetas), los Estados están dejando abiertas las puertas para los narcotraficantes. Si bien es cierto que somos signatarios de acuerdos, convenios o protocolos, ello no significa que debemos poner en riesgo la soberanía nacional y la integridad territorial.
 
No obstante esto, lo recomendable es que las autoridades al más alto nivel se reúnan para estudiar, discutir, planificar y armonizar las acciones que se habrán de desarrollar en contra de este flagelo, para luego coordinar la ejecución de planes combinados con los países que nos prestan su colaboración en este campo, pero conservando la dignidad y la soberanía nacional.
 
Servir a la comunidad, fomentar la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; defender el espacio aéreo nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden jurídico, hoy, estos objetivos están en peligro. Nuestra mayor responsabilidad como nación es construir un país más seguro y con desarrollo económico; que el Estado sea una fuerza más eficaz para lograr alcanzar los objetivos nacionales. Y para que este propósito fundamental se vuelva realidad para Honduras debemos superar las dificultades y situaciones cambiantes del ámbito nacional e internacional. Debemos enfrentar los retos de una economía globalizada y otros que nos afectan en la actualidad. Nuestros retos determinantes se han originado en la proliferación del narcotráfico y en el impacto económico, político y social del proceso de globalización. Se percibe una falta de confianza por parte de la ciudadanía en la capacidad de todos los operadores de justicia de garantizar la permanencia del orden y la seguridad en términos generales.

La Fuerza Aérea Hondureña (FAH) es una de las unidades operativas más caracterizadas de las Fuerzas Armadas; al margen de prestar apoyo aéreo a la fuerza Ejército y Fuerza Naval, debe realizar misiones de interdicción en la lucha contra el narcotráfico junto con el Ministerio Público (Dirección de Lucha contra el Narcotráfico y Fiscalías); asimismo, brinda ayuda humanitaria a la población que es afectada por desastres naturales, realizando vuelos de búsqueda, salvamento y evacuación aérea médica en casos de emergencia (Copeco); y otras misiones relacionadas con la seguridad nacional. Para el logro de sus objetivos, la FAH debe de contar con los escuadrones de vuelo necesarios, capaces de llevar a cabo cada una de las misiones que se le han encomendado (intercepciones, interdicción aérea, apoyo aéreo cercano, transporte de fuerzas de reacción inmediata, etc.). Aquí cabe hacerse las preguntas: ¿Existe el suficiente presupuesto para el mantenimiento de los aviones, helicópteros, entrenamiento y preparación del personal de vuelo? ¿Están las autoridades competentes conscientes de la capacidad operativa y necesidades de todas las instituciones involucradas en esta lucha?

También debe quedar claramente establecido que cuando se pretende realizar una planificación ordenada y coordinada, en especial con el arma aérea, deben de contemplarse todos los factores y necesidades que se requieren para una lucha de larga duración y que de ninguna manera se pueden improvisar acciones de cualquier naturaleza.

 Los vuelos a ciegas de carácter táctico y estratégico para interceptar aviones que violan el espacio aéreo nacional no son admisibles. La ayuda de radares y comunicaciones compatibles con un Centro de Operaciones Conjuntas (Comando y Control), que dirija y coordine con aquellas fuerzas que habrán de participar en las acciones, son vitales para el éxito de las misiones. La estructuración de este centro estará resolviendo los problemas que se presentan actualmente de coordinación y comunicación.

Como se podrá observar, los desafíos y obstáculos son difíciles, complejos y bastante delicados. No es posible ni tampoco recomendable resolver con el uso de una fuerza militar/policial únicamente este delicado problema; paralelo a ello, hay que llevar a cabo otros proyectos de carácter social y económico que coadyuven a combatir la narcoactividad, como ser: 1) Mejorar nuestro sistema económico/social, tenemos un crecimiento poblacional acelerado sin el adecuado crecimiento económico; 2) Disminuir los niveles de pobreza; 3) Desarrollar proyectos para mejorar el empleo y el subempleo, esto servirá para evitar la migración del campo a las principales ciudades; 4) Desarrollar programas sociales para evitar las pandillas juveniles y mejorar los hogares desintegrados, donde juegan un papel importante las iglesias y algunas ONG; 5) Mejorar el sistema educativo con valores morales y cívicos. Y otros aspectos que deberán tomarse en cuenta para que participe toda la sociedad en general y no dejar solo a los gobiernos que resuelvan estos problemas.

Los cambios que deben de hacerse son estructurales y de ninguna manera cosméticos. La voluntad política y cívica debe de ponerse a prueba por autoridades y la sociedad en general. Si queremos una patria como la soñaron nuestros próceres, tenemos que hacer “esfuerzos” grandes para no tener que lamentarnos más adelante. La Fuerza Aérea Hondureña debe mantener un alto nivel de excelencia operativa en el empleo del poder aéreo, basado en la doctrina aérea moderna, para afrontar los roles de defensa y seguridad, así como de apoyo al desarrollo nacional. Sin una permanente actividad de vuelo que contemple la programación en sus distintas fases (primario, básico y avanzado, táctico y estratégico) no podrá mantener el alto nivel operativo que exigen las circunstancias actuales.

Visto lo anterior, es necesario al más alto nivel político-militar analizar la creación de fuerzas de reacción inmediata para ser desplegadas a las zonas de conflicto, las que pueden estar estacionadas en las bases de la Fuerza Aérea Hondureña. El personal de estas fuerzas debe ser selectivo y entrenado especialmente para este tipo de tareas. No es necesario ser grandes en tamaño, sino eficientes, tenaces y debidamente entrenados para dar respuesta a este terrible flagelo.

“Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas”, General Sun Tzu (El Arte de la Guerra).

 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Se cumplen 58 años de fundación del Primer Batallón de Infantería.




Por: Israel C. Turcios Rodríguez

El 20 de julio de 1954, y con fundamento en el Convenio de Ayuda Militar suscrito entre el gobierno de Honduras y Estados Unidos de América, se fundó el Primer Batallón de Infantería, con sede en el lugar denominado EL OCOTAL, jurisdicción de la aldea Las Casitas en la comprensión del municipio del Distrito Central, departamento de Francisco Morazán, habiendo construido, con posterioridad el fuerte “General Cabañas”.

Esta prestigiada unidad militar fue formada por oficiales y personal de tropa de la Escuela Militar “General Francisco Morazán” y quienes a su vez, en su mayoría, procedía de la Escuela Básica de Armas, fundada en el período presidencial del doctor general Tiburcio Carías Andino el 20 de abril de 1946 y también de la Escuela de Cabos y Sargentos.

Este Batallón, fue trasladado años después, al lugar donde actualmente se encuentra y cerca del anterior, está rodeado de colinas y de verdes pinares, y tuvo como primer comandante al mayor José López Aguilar. En la firma del Convenio Militar relacionado, tuvo una participación magnífica el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército, coronel Armando Velásquez Cerrato y el Agregado Militar de Honduras en Washington, coronel y doctor Roberto Zepeda Turcios, veterano de la Segunda Guerra Mundial, y quien e incorporado a las fuerzas aliadas, había ofrendado su vida por la libertad y por un mundo mejor, en diversos campos de batalla desde el desembarco en las playas de Normandía (Francia) el 6 de junio de 1944, hasta la liberación de Roma, la ciudad santa.

El Primer Batallón de Infantería así conocido en las páginas épicas de la historia nacional y durante su existencia ha escrito capítulos llenos de bizarría en varios acontecimientos bélicos, siendo los de mayor importancia los siguientes:
1. En la rendición del Cuartel San Francisco en esta capital, la noche lúgubre y tenebrosa del primero de agosto de 1956, y donde cayó abatido por las balas enemigas, el comandante de dicha unidad, el mayor Juan Pablo Silva Salinas, ascendido póstumamente, al grado de Teniente Coronel y sepultado con los más altos honores de un militar muerto en el cumplimiento del deber. 2. Participación en el conflicto bélico con la hermana República de Nicaragua, por la toma de la Guarnición de Mocorón por la Guardia Nacional en mayo de 1957 y 3. Participación directa en 1969 en la guerra llamada de las 100 Horas con la hermana república de El Salvador. En aquellos días de emoción nacional, este batallón fue el primero en entrar a la línea de fuego en el frente sur, al mando del entonces mayor Policarpo Paz García y de otros oficiales de mucho coraje y con el apoyo de la Fuerza Aérea Hondureña.

Y como una gesta, traemos al recuerdo de la sociedad hondureña y especialmente de la juventud, que dos de los que formaron el Primer Batallón de Infantería, después comandantes del mismo, y con el correr de los años, uno de ellos, el general Juan Alberto Melgar Castro, llegó a ser Jefe de Estado de Honduras (1975-1978) y el también general Policarpo Paz García, fue Presidente Provisional de la República (1980-1982), y quienes se desempeñaron con pundonor, patriotismo, sin sectarismo político, con decoro y con mucho respeto a la hacienda pública y que por un designio del destino ambos ya partieron hacia la Mansión Celestial.

Con motivo de la celebración del 58 aniversario de la unidad insigne de la institución armada, el comandante de la misma el coronel diplomado en Comando y Estado Mayor y Máster, Ramiro Aurelio Archaga Paz, celebró tan apreciable efemérides, el dos de agosto del año en curso. Los actos se iniciaron a las 10:00 de la mañana, después de la entonación del Himno Nacional, el coronel Archaga Paz, pronunció un discurso histórico, expresando entre otros pensamientos, “solo en la guerra puede apreciarse las virtudes heroicas del soldado hondureño”; tomó la palabra el comandante del Ejército, general Wilfredo Efraín Oliva López, quien expresó con gran soltura de palabras, la trayectoria de la unidad militar y de último hizo uso de la palabra el ministro de Defensa, el licenciado Marlon Pascua Cerrato, confirmando las tesis esbozadas por los anteriores altos jefes militares. A continuación el comandante de la unidad, invitó a los asistentes a una barbacoa, siendo debidamente atendidos por la esposa del comandante, la profesora Rosa Elena Alvarado de Archaga, juntamente con un grupo de bellas damitas que formaban el protocolo, y mientras tanto un grupo artístico compuesto por miembros del batallón, entonaban canciones de tiempos idos y que jamás volverán, entre otras aquella que en una de sus estrofas dice: “Qué andan haciendo esas gaviotas, qué andan haciendo fuera del mar”.

Entre los invitados estábamos: el coronel Raynel Fúnez Ponce, comandante de las Fuerzas Especiales, el coronel retirado y héroe nacional, Matías Hernández García; el coronel retirado José Luis Zambrano, el licenciado Aníbal Alvarado, periodista y licenciado Carlos Ortiz (presidente de la A.P.H., próximo integrante del equipo de campaña del general licenciado en Economía, Romeo Vásquez Velásquez), Juan Bautista Vásquez y Yoanna Chapas Archaga y otros.

Según pudimos apreciar esta unidad al mando del coronel Archaga Paz, está llevando a cabo una serie de proyectos tanto civiles como militares y con el apoyo directo del alto mando, en el campo militar (cursos, seminarios y conferencias sobre diferentes temas) y en el campo civil, en la educación y en el aspecto social con brigadas médicas y en combinación con la acción cívica del Ejército. El comandante Archaga Paz, pudimos observar que tiene mucha inteligencia, capacidad y don de mando e inculca a sus subordinados valores (justicia, honor, patriotismo y lealtad).

Al cumplirse en esta fecha el 58 aniversario de esta unidad militar epopéica, mis sinceras felicitaciones al señor comandante, oficiales, personal auxiliar y expresándoles que la sociedad hondureña aprecia sus esfuerzos y los actos de heroísmo por mantener juntamente con los demás órganos que conforman la institución armada, incólume, la soberanía nacional, la integridad territorial, el prestigio y el honor de la República.