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domingo, 14 de agosto de 2011

El Poder Marítimo y Poder Naval de Honduras.




Por: Capitán de Navío DEM René F. Maradiaga Rosales.


Honduras como nación bioceanica proyecta un poder natural que emana desde sus espacios marítimos, ese poder irradia pertenencia y que el derecho internacional lo reconoce como tal. La proyección del poder marítimo consiste en tener la capacidad para utilizar y/o usufructuar todas las actividades que provienen del mar bajo su jurisdicción. Por los siglos, la historia nos ha ilustrado que la hegemonía universal se ha resuelto en la posesión y control de los mares. Honduras como nación del mundo oceánico no debe renunciar por ningún motivo a su naturaleza geopolítica bioceanica que le ha dado vida por más de 500 años de existencia.



Dentro de ese contexto resulta imperativo que nuestra Nación, irradie también lo que se conoce como el “poder naval”; el cual se define como el conjunto de unidades navales y posiciones que constituyen el componente coercitivo del poder marítimo y está conformado con todos aquellos medios indispensables para conducir operaciones navales en el control absoluto de ese mar, entre ellos podemos mencionar sus recursos tales como buques de superficie, submarinos, aviación naval, infantería de marina, bases y apostaderos navales y fluviales entre otros.

Alfred Thayer Mahan, precursor estadounidense de la teoría del poder marítimo de un estado percibió la gravitante influencia política, económica y social ejercida por potencias marítimas observando y estudiando como “pequeños países” con escasa población habían dominado al mundo conocido gracias al poder naval y el control de las líneas de comunicaciones marítimas. Son estas líneas de comunicación que deben permanentemente ser vigiladas ya que las amenazas del siglo presente intentaran mantener el control de ellas para operar impunemente al margen de los preceptos jurídicos reconocidos internacionalmente.

Los países ribereños como Honduras tienen acceso a los beneficios del mar y el Estado debe poner la voluntad política para aprovecharlos, caso contrario pueden convertirse en una gran vulnerabilidad. Los espacios soberanos marítimos de Honduras son un recurso de vital importancia en la supervivencia de la nación bien lo dice la convención de las naciones unidas sobre el derecho del mar que los “océanos son fuente de vida”. Los océanos cubren casi las tres cuartas partes de la superficie de la tierra, contienen las nueve décimas partes de los recursos de agua y más del 97% de los seres vivos del planeta.

Los océanos son parte esencial de nuestra biosfera: influyen en nuestro clima y afectan a nuestra salud y nuestro bienestar. De hecho, sin los océanos la vida no existiría en nuestro planeta. Dentro de este maravilloso contexto de los favores y grandeza de nuestros mares recibimos con mucha preocupación la noticia funesta que el día 13 de Julio del presente año un “narco- sumergible” navegaba las aguas jurisdiccionales de Honduras, específicamente en el área marítima al noreste del Departamento de Gracias a Dios.

La noticia no era desconocida ya que existían evidencias en otros países de la presencia de esa innovadora “obra infernal” que su único fin de ser creado es transportar codicia, desgracia, dolor y muerte. Para Honduras ese “narco-sumergible” representaba un caso histórico independientemente de los destinos que pretendía alcanzar y de cuantas veces habría cursado el mar Caribe, era obvio que lesionaba nuestros espacios marítimos pues demostrado esta que el denominado flagelo del narcotráfico no descansa en lo absoluto para desafiar la integridad jurídica de los estados, sus recursos van mas allá de lo imaginable, sus estructuras logísticas son un imperio económico que hasta el momento no parece tener fin.



El “narco-sumergible” fue interceptado por elementos de La Fuerza Naval la cual emerge como ese poder naval y coercitivo del Estado en mantener incólume los espacios oceánicos de Honduras en el atlántico como en el pacifico. No cabe duda que el “poder naval” estaba presente en el cumplimiento abnegado de sus misiones constitucionales en el mar Caribe cuando los hechos sucedieron, más aun, no cabe la menor duda que a pesar de la notoria desventaja del poder del narcotráfico y su tecnología avanzada ese sumergible fue incapaz de cumplir su “diabólica misión” de transportar la muerte pues obviamente fue sorprendido por el catalejo del centinela del mar, esto es la fuerza naval de nuestra amada Honduras.

Cuando recibimos estas nefastas noticias debemos traer a nuestra mente que el poder naval se debe caracterizar por el control del mar mediante la superioridad naval, las teorías del poder naval establecen que “un poder naval dominante tendrá que ser ejercido de tal manera que desaparezca la flota enemiga de una determinada zona marítima” (entiéndase por flota enemiga todo aquello que representa una amenaza letal para el Estado soberano) es aquí donde podemos preguntarnos ¿contamos con ese poder naval para desaparecer el enemigo del narcotráfico de nuestros mares?.

Los medios y recursos navales son de vital importancia para ejercer el poder naval en un Estado ribereño, el narcotráfico lo sabe muy bien, su capacidad en adquirir el conocimiento y tecnología marítima para operar impunemente supera muchas veces el poder naval de los países del tercer mundo. Cuando vemos en nuestros mares narco-sumergibles, embarcaciones veloces con motores fuera de borda de tecnología avanzada, botes o embarcaciones de diferentes calados con equipos de navegación marítima de notable exquisitez tecnológica y operarios entrenados como magnates serviles al narcotráfico nos preguntamos ¿Hacia dónde va la osadía, audacia o atrevimiento del flagelo infernal del narcotráfico en poseer la capacidad de producir y operar tales medios y desafiar el poder naval, aéreo y terrestres de los Estados de manera libre e impune? ¿Qué harán los Estados en vías de desarrollo para contrarrestar ese flagelo? Estas apenas pueden ser algunas de las muchas interrogantes que abundan ante la incertidumbre del poder que posee el narcotráfico.

Por ahora no queda más que felicitar y honrar a nuestros marinos de la fuerza naval por su servicio abnegado y desinteresado a nuestra noble nación, que ante las aguas turbulentas, ciclones y tempestades se mantienen firmes ante la acometida impetuosa del narcotráfico internacional. ¡Salud Hombres y mujeres de la fuerza naval! Honduras conoce de vuestro don de servicio que a pesar de muchas limitaciones mantenéis inviolable sus espacios marítimos, lacustres y ribereños pues habéis sido delegados por el Estado como el poder naval para proteger y asegurar nuestro poder marítimo el cual como nación bioceanica debería constituir la base vital del poderío de nuestra nación.

Tomado y recopilado de la pagina oficial de las FF.AA de Honduras:

http://www.ffaah.mil.hn/index.php/noticias/fuerza-naval/1858-el-poder-maritimo-y-poder-naval-de-honduras.html

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